1. Quiérete

Puede ser una frase o palabra muy recurrente y que la mayoría da por hecho… Y si te preguntas ¿CREES QUE LA GENTE SE QUIERE? ¿Y tú, te quieres?

¿Qué me responderías?

A menudo nos encontramos parados frente al espejo del baño, observando nuestros cuerpos desnudos. Un gesto muchas veces espontáneo, porque -seamos honestos-, nadie se levanta de la cama y decide plantarse desnudo o desnuda frente al espejo durante cinco minutos a buscarse los defectos.

No, nada de eso. Más bien sucede de improviso, en esos instantes previos a ducharnos o ponernos el pijama para ir a dormir. Momentos en los que nos desnudamos casi como autómatas y, de repente, el reflejo en el espejo nos saca de nuestro sueño de golpe y porrazo.

Y, es que, aunque ya nos conocemos de sobra, es curioso como seguimos quedándonos absolutamente petrificados delante de nuestros cuerpos desnudos. De la imagen que nos devuelve el espejo y que, en la mayoría de los casos, tan poco tiene que ver con la que nos gustaría ver.

Comienza aquí la tortura diaria a la que nos sometemos a nosotros y nosotras mismas casi sin darnos cuenta. Nos retorcemos en giros imposibles para vernos el trasero. Vamos el culo (que, por supuesto, ya no está tan respingón como antes. O esa barriga que empieza a tapar algunas partes…).

Nos inspeccionamos los muslos, tripa, papada… en busca de celulitis o grasa. Nos estiramos la cara frente al espejo confiando en que, uno de estos días, la piel no vuelva a su sitio tras este gesto.

Ojalá esa piel que ya comienza a sobrar no volviera a la arruga, a la papada o donde sea que pertenezca. Pero vuelve. Siempre vuelve.

Y nos cogemos las lorzas del estómago con las dos manos al tiempo que nos dedicamos algunas de esas palabras que nunca se nos ocurriría decirle a alguien que queremos: “¡estás gordo! ¡flácida! ¡pero mira qué arrugas tienes! ¡estás mas viejo! ¡y mira qué tripa! ¡pero quién va a quererte ahora que te estás quedando calvo!” y toda una retahíla de lindezas de este tipo. Todo por culpa de mi ansiedad por la comida… yo no soy responsable de mi problema, “que mala suerte tengo de tener este cuerpo”…

Lo cierto es que se me ocurren mejores maneras de comenzar o acabar el día… ¿no crees?

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Vigila tus pensamientos

Como decía más arriba, si nunca le hablamos así a nuestros seres queridos -a una madre o a nuestros propios hijos-, ¿por qué nos permitimos hablarnos así a nosotros/as mismos/as? ¿por qué nos tratamos con semejante dureza? La verdad somos muy crueles con nosotros mismos…

Déjame decirte, desde la experiencia que me avala a nivel personal y profesional, que nada ahí fuera va a cambiar hasta que no cambies tú por dentro. Sí, sí, ¡créetelo! Hasta que no cambies tus pensamientos, nada en tu cuerpo ni en tu salud va a cambiar. Podrás hacer dieta, ir al gimnasio y privarte de postre por el resto de tus días… pero, si no comienzas por mirar adentro, todo esfuerzo será inútil. Volverás a “picar”, volverás a saltarte tu plan de ejercicio y volverás a esos kilos de más que te persiguen desde hace años.

Porque algo en ti no te deja cambiar. Te mantiene en tu zona de confort, pues el cambio fue peligroso en nuestra vida miles de años atrás y es mejor seguir como estamos que cambiar. El cambio da miedo y nuestro cuerpo siempre intenta defendernos. Como pasa con la grasa… La grasa es un mecanismo de defensa de nuestro organismo ante situaciones físicas, reales o imaginarias de: abandono, desvalorización, agresión, sentimientos de frío, estar fuera de tu ambiente, miedo…

La clave del cambio está en ti. En la forma en la que te miras, te tocas y te hablas a ti mismo/a. Y, por eso he titulado este artículo “Quiérete”. Porque el amor es una de las fuerzas más poderosas en el universo, pero estamos demasiado acostumbrados a querer “hacia fuera” y solemos olvidarnos de querernos “hacia dentro”. NOS HEMOS OLVIDADO DE QUERERNOS simplemente y lo damos todo por lo demás.

Debemos recordar que la mente y el cuerpo están intrínsecamente conectados. Y, por esta razón, cualquier estímulo o fenómeno que afecte a una de estas partes de forma directa, también lo hará sobre la otra de forma indirecta. Se podría decir, por lo tanto, que se trata de las dos caras de una misma moneda.


Amor y Consciencia, los ingredientes que no pueden faltar en tu dieta

Si lo que andabas buscando era una dieta infalible, el listado definitivo de los alimentos que te engordan o el secreto para tener un cuerpo de escándalo… me temo que te has equivocado de sitio. Lo siento. Aquí no hacemos milagros.

Sin embargo, si lo que de verdad deseas es sentirte bien contigo mismo/a, mirarte al espejo por las mañanas y lanzarle un beso a tu reflejo, disfrutar de tu cuerpo plenamente y, sobre todo, vivir en la paz más absoluta que nos regala el verdadero amor propio… entonces ¡estás en el lugar adecuado!

Mi misión no es otra que la de acompañarte en tu propio proceso de vuelta al interior, porque es justo allí donde se origina todo. A través de los recursos que pongo a tu disposición en este portal (artículos, vídeos, sesiones privadas, cursos online, etc.), descubrirás que, en la vida como en nuestra dieta, hay ingredientes que no pueden faltar: el amor, el perdón, la gratitud y la consciencia.

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No te voy a mentir, estas premisas son más fáciles de entender que de poner en marcha. Pero, si logramos comprender la lógica que se esconde detrás de tan simple receta, habremos allanado el camino para lo que vendrá después: su integración en nuestro día a día.


¿Qué tiene que ver el amor con mis michelines?

Mucho más de lo que piensas. Tu cuerpo no es más que una proyección de tus emociones y pensamientos. Por lo tanto, si hay amor en ti, en lo que dices y en lo que haces, solo puede que haber salud en tu vida. Pero ¡ojo! porque salud no es sinónimo de delgadez, belleza o perfección.

Cuando hablamos de salud o de bienestar, nos referimos a un estado de equilibrio en el que influyen factores como el sexo de la persona, la edad, la carga genética, las memorias o conflictos que arrastra o su estilo de vida actual.

El amor propio es imprescindible para “estar bien”, para vernos bien y para sentirnos bien. Piensa que, si la salud depende tanto de los alimentos que le damos a nuestro cuerpo físico como de los pensamientos con los que alimentamos nuestro cuerpo mental. Alimentarnos de forma consciente y practicar Mindfulness es una forma muy buena para ayudarnos.

El amor hacia uno/a mismo/a no puede ser sino la base sobre la que se asientan los cimientos de nuestro bienestar.

Si me quiero a mi mismo/a, miraré mis michelines desde un lugar lejos del juicio y la crítica, y mucho más cercano al deseo de cuidarme y, ¿por qué no?. ¡También verme mejor! Sea el que sea tu propósito: adelgazar, engordar, desintoxicar o tonificar, te aseguro que no es lo mismo hacerlo desde el rechazo a tu propio cuerpo, que desde el amor más absoluto que te tienes a ti mismo/a. Dejarás de agredirte a ti mismo y dejarás de fabricar grasa como defensa de tu cuerpo.

¡Deja ya de desvalorizarte! Tú vales mucho más de lo que te imaginas…

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¿Consciencia de qué?

Consciencia de ti mismo/a. Es así de simple. Consciencia de todo lo que haces, de lo que metes en tu carrito de la compra, de lo que te llevas a la boca, de lo que te dices después de zamparte aquel pastel de chocolate… ¡consciencia, consciencia, consciencia! ¡Nunca es demasiada!

Te recuerdo que todo en la vida es cambio, y todo cambio conlleva un proceso. ¿Por qué creías que la alimentación y la salud iban a ser diferentes? No. Te confirmo que los procesos de mejora física funcionan exactamente igual que en cualquier otro caso y que la toma de consciencia es el primer paso que debes tomar si lo que deseas es conseguir tus objetivos con éxito.

Poner consciencia en todo lo que hacemos nos ayuda, no solo a estar presentes en el aquí y el ahora sino, sobre todo, a ser responsables de cada una de las decisiones que tomamos a diario y que, sin duda, determinarán nuestro futuro.  

Si quieres aprender más sobre la importancia de los pensamientos sobre tu salud y tu apariencia física, no te pierdas los próximos artículos. Semana tras semana, iremos desgranando algunos de los temas más importantes en torno a la alimentación, las emociones y la salud.

Pero, si no quieres esperar tanto, también puedes apuntarte ya a mi curso online:  Libérate de la ansiedad por la comida y el hambre emocional donde aprenderás todo lo que necesitas saber sobre alimentación y bienestar sin esperas y ¡a tu propio ritmo!

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Gracias, gracias, gracias…

Juan Carlos Banegas.

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