El camino hacia la salud eterna: Hábitos para una alimentación consciente

No se si habrás oído algo sobre Alimentación o nutrición Consciente y el Mindfulness. Es muy sencillo…

La alimentación consciente se puede definir como un estilo de vidael cuál puede contribuir a un aumento de la longevidad en los seres humanos, brindándoles la bendición de disfrutar de buena salud. Siendo conscientes del momento presente sintiendo nuestro nuestro cuerpo y nuestra existencia.

Ser conscientes en lo que comemos, nos permite disfrutar de los alimentos de manera integral, según el momento presente sin preocuparnos tanto por lo que nos rodea.

Somos lo que comemos es como reza un refrán popular para definir como es nuestro estilo de vida según la alimentación que llevamos. Somos lo que pensamos y actuamos como pensamos. Nuestras células sientes y escuchan todo lo que pasa por nuestras mentes y recuerdan todo aquello que vivimos en el pasado y lo que vivieron nuestros antepasados. También almacenan todo aquello que les aportamos mediante la alimentación y que está en estrecha relación entre cuerpo y mente.

Somos lo que comemos y debemos llevar a cabo una alimentación consciente para nuestro bienestar a futuro

Como individuos de una sociedad tan imperantemente activa, donde no tenemos ni siquiera 5 minutos para descansar después de comer es normal que no tengamos consciencia de lo que ingerimos en lo más mínimo, sin considerar sus beneficios e implicaciones para nuestra salud.

Nos hemos vuelto seres humanos de costumbres, los cuáles sólo se centran en seguir un patrón social estipulado por los medios de comunicación, obviando otros detalles más importantes para nuestra vida.

Los malos hábitos que privan de una la alimentación consciente son basados en el patrón de conducta que imponen los medios de comunicación a la sociedad.

Vivimos para trabajar, anhelando alcanzar ciertas escalas sociales para “estar por encima” de la mayoría e imponernos como individuos para destacar y dejar una huella, pero inconscientemente damos paso a un estilo de vida sumamente dañino y nocivo.

Nos levantamos a las 6-7 de la mañana para iniciar el día, dirigiéndonos a la cocina como los propios autómatas sin criterio porque “debemos dejar todo listo”, ahogándonos en dilemas tan superfluos como los alimentos que compondrán las comidas del día y cosas por el estilo.

Al estar en esta área de la casa en determinadas horas (2 del mediodía), comenzamos con un ritual de preparación de alimentos por seguir un hábito o cumplir un requisito del día para “el bien de nuestra salud”, aún cuándo no tenemos hambre.

Comer por obligación o costumbre no es parte de una alimentación consciente

Los estímulos externos de la cotidianidad, nos empujan a una vorágine de consumo irracional de alimentos, completamente alejada a la necesidad real de alimentos.

Todo esto conlleva a desvirtuar el concepto de alimentación como uno los placeres de la vida, el cuál se constituye como un punto de inicio para socializar con familia y amigos, dónde todos se reúnen para celebrar o disfrutar momentos inolvidables.

Muchas veces comemos porque es necesario pero no porque tenemos ganas, lo cuál es bastante grave porque se esta dando paso a una concepción nociva sobre lo que significa el tema alimentación en nuestra vida.

Comer porque "nos hace bien a la salud" no se considera como llevar una alimentación consciente

No te pierdas este artículo sobre el HAMBRE EMOCIONAL y entenderás mucho mejor de lo que te hablo:

LAS CAUSAS DEL HAMBRE EMOCIONAL

 

Esta práctica tan recurrente es una de las tantas amenazas a la salud físico-emocional en la actualidad, debido a que las personas confunden el salir a distraer la mente con tener que consumir alimentos de por medio.

Nos han inculcado desde pequeños que consumir alimentos en cantidades exorbitantes es sinónimo de buena alimentación pues hemos pasado por épocas de hambruna y la gente se moría hambre. Pero es todo lo contrario porque estamos llegando al punto de llenar vacíos emocionales con la comida, lo cuál nos pondrá en una encrucijada grave.

Hasta hace poco la comida era uno de los momentos más sagrados del día, el cuál permitía agradecer por las recibidas como también disfrutar del trabajo prodigioso de papá y mamá en cada uno de sus roles.

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Sin embargo, esto ha cambiado terriblemente como consecuencia de la invasión digital que padecemos desde hace varias décadas. La nueva generación no puede estar un minuto sin tomarle una foto al plato que tiene en frente, considerándose como una acción absurda e ilógica en toda norma.

Vemos a la alimentación como algo cotidiano y obligatorio, tal como si fuese un requisito para aprobar la existencia sin disfrutar de la bendición de poder comer todos los días.

La alimentación consciente ha llegado para como una guía para aprender a comer de manera adecuada, considerando que los patrones alimenticios de la actualidad están acabando sistemática con la calidad de vida de la población.

Los malos hábitos alimenticios pueden acabar con la calidad de vida.

El no mantener hábitos idóneos para una alimentación consciente puede conllevar a severos riesgos para la salud, lo cuál se evidencia fehacientemente con el aumento casos de patologías psico-alimenticias como también enfermedades gastrointestinales, las cuales sesgan la vida de millones de personas por comodidad e ignorancia.

Tenemos que aprender a vivir, lo cuál es posible con la alimentación consciente.  Debido a que no se constituye como una simple dieta para adelgazar y ponernos en forma sino como un estilo de vida para gozar de buena salud durante nuestra estancia en el plano terrenal.

La alimentación consciente nos enseña a entender las señales de nuestro cuerpo, para saber cuándo y cómo es necesario comer, adoptando una serie de medidas para optimizar el beneficio de los alimentos en el organismo.

El hambre tiene un carácter emocional.

Como habrás podido observar en el artículo sobre Hambre Emocional que te he recomendado antes…

Cuándo sentimos hambre es normal que nuestro estado anímico cambie, produciendo malestar e incomodidad en muchos casos. El hambre es una sensación, la cuál muchas veces es estimulada por factores externos a nosotros.

Este sentimiento de hambre se define como una necesidad e insatisfacción que necesita ser saciada bajo cualquier precepto, aún cuando muchos de estos sean irracionales desde cualquier percepción.

La alimentación consciente contribuirá a tener un mejor dominio de la ansiedad por la comida, brindándole seguridad emocional a esas personas con síntomas de depresión, quienes ven en algunas comidas o sabores como un mecanismo de escape para transportarse a personas queridas o momentos de felicidad, los cuales le aportan un gran nivel de bienestar psicológico.

La alimentación consciente nos ayuda a controlar la ansiedad por la comida.

De la misma forma, también previene la confusión de carencias emocionales como nutricionales, en la que se tiene la errónea creencia sobre consumir alimento dulce para calmar su estado de ánimo, lo cuál es totalmente falso.

Si te sientes abrumado, estresado o triste, no es necesario que te comas ningún tipo de dulces o ingieras al licor; Al contrario, lo ideal es que salgas de tu hábitat durante unas horas y te relajes al máximo con una grata compañía, con quien puedas conversar como también darle un fuerte abrazo para saciar ese vacío emocional.

La alimentación consciente para disfrutar al máximo tu comida.

Al comenzar a poner en práctica las tácticas para una alimentación consciente, no solo recuperarás tu confianza y seguridad interno sino también aprenderás a vivir con intensidad cada momento de tu vida, como si fuese el último.

No es comer por costumbre o hábito sino para satisfacer una necesidad de la mejor manera, la cuál aporte instantes de felicidad tanto a ti como a tu organismo.

Ser consciente de lo que ingieres en tu cuerpo, también abarca el aspecto de forma y duración de las comidas, haciendo énfasis en realizar esta actividad tan común e importante de manera racional.

Una alimentación consciente te enseñará a comer con calma y en las raciones adecuadas.

El ajetreo diario siempre estará robándonos nuestro valioso tiempo, impidiendo que podamos disfrutar de la comida sin agobios ni estrés.

Por más apurado que estés o lo apretada que sea tu agenda, siéntate durante mínimo 20 minutos a relajarte para consumir tus alimentos de manera sana tanto física como emocionalmente, porque “estresado”, puede generar consecuencias funestas en todo el organismo e incluso afectar el buen desarrollo de la función cerebral.

Comer de manera pausada y tranquila es una de las ventajas de tener una alimentación consciente como estilo de vida.

Comer en cantidades industriales no es sinónimo de alimentarse bien. Tener una alimentación consciente es disponer de un tiempo preciso sin ningún tipo de distracciones externas para disfrutar de la comida, enfocándote en la explosión de sabores que se concentran en tu boca y no en la hora de entrada a tu trabajo después de la comida.

Céntrate en el aquí y ahora y no dejes que nadie te robe la tranquilidad durante este anhelado momento del día.

 

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